El
enfoque de la instrucción asistida por computadora pretende facilitar la tarea
del educador, sustituyéndole parcialmente en su labor. El software educacional
resultante generalmente presenta una secuencia (a veces establecida con
técnicas de inteligencia artificial) de lecciones o módulos de aprendizaje.
También generalmente incluye métodos de evaluación automática, utilizando
preguntas cerradas. Reproducen situaciones de aprendizaje en las que el alumno
encuentra las respuestas dados unos estímulos y consecuentemente las respuestas
se asocian a refuerzos, basados en la repetición de patrones de conducta, hasta
que se realizan de manera automática.
El
conductismo es la base psicológica del uso de las computadoras. A este uso de
la computadora se le denomina, instrucción asistida por computadora EAO (la
tradicional CAI [Computer Assisted Instruction]) representa el uso más
generalizado, hasta el punto que se le identifica con el uso de la computadora
en el aula. Entre las ventajas que la CAI aporta a la enseñanza podemos
señalar:
a) Introduce cierto grado de interacción entre
el alumno y el programa.
b) La computadora puede ser programada para
tomar decisiones respecto a la estrategia de aprendizaje más adecuada a las
necesidades e intereses de cada alumno.
c) Liberaliza al docente de las tareas más
repetitivas.
d) Disponibilidad y accesibilidad.
Los
inconvenientes y problemas que trae consigo y que ha hecho que se abandone, o
al menos se replantee, en muchos casos, el uso de la CAI y sobre todo los
sistemas más directivos, podemos describirlos así:
a) Imposibilidad discente para el planteamiento
de cuestiones, dudas, secuencias del desarrollo del proceso, entre otros.
b) El desarrollo secuencial de los contenidos se
realiza de acuerdo a reglas fijas previamente programadas, no siendo posible
tratar adecuadamente respuestas no previstas.
c) La comunicación usuario-computadora no
permite utilizar el lenguaje natural. Las respuestas de los alumnos se dan,
generalmente, mediante elección múltiple, palabras y frases cortas.
d) El alumno no puede, en muchos casos, acceder
al proceso seguido de la resolución de problemas, lo que hace que desconozca
los mecanismos de desarrollo en el aprendizaje.
e) La mayoría del software existente no permite
la elección de la estrategia adecuada a los intereses, necesidades y estado del
docente. La estrategia es única e invariable.
Los
programas de CAI, salvo excepciones, se reducen a meros procesos de enseñanza
programada, más o menos encubiertos con estrategias integradas. De esta manera
la CAI, que en un principio despertó grandes esperanzas, las desalentó, en
parte, por falta de materiales adecuados que fueran accesibles y de lenguajes
bien adaptados a las necesidades de los docentes. Aunque mucho del software
actual son modelos de instrucción programada con principios conductistas.

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